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Asfixia económica y financiera para las pymes, monotributistas y autónomos

Asfixia económica y financiera para las pymes, monotributistas y autónomos

 

Valeria Ogresta y Gonzalo Pérez

Docentes de la Facultad de Ciencias Económicas UADE

 

El aislamiento social, preventivo y obligatorio ha provocado la paralización en la actividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, como así también de aquellas personas humanas que desarrollan su actividad en forma independiente (monotributistas y autónomos).

Hoy en día, la mayoría de estos pequeños y medianos contribuyentes cuenta con ventas nulas debido a la imposibilidad de desarrollar su actividad. A esta realidad, se le suma una estructura de costos fijos muy fuerte, que parece ser la única que no se detiene en épocas de cuarentena: sueldos, servicios públicos, alquileres y demás gastos operativos están a la orden del día, al igual que los impuestos en todas las dimensiones del Estado: nacionales, provinciales y municipales. Esto deriva, forzosamente, en una estructura en que la balanza se inclina para el lado de los resultados negativos, generando pérdidas económicas que serán difíciles de revertir.

Esta compleja situación económica trae aparejado un correlato en la balanza de flujos financieros. La razón es simple: las ventas nulas han frenado la cadena de cobros de las pymes y trabajadores independientes; pero no así la cadena de pagos, debido a los compromisos asumidos en el pasado y a la necesidad de mantener cierta estructura que permita, cuando la situación se revierta, ponerse en marcha rápidamente. Desde el punto de vista de los indicadores financieros, la cobertura de liquidez comenzará a mostrar una situación poco deseada, debido a que la necesidad de liquidez terminará siendo mayor que la disponibilidad de liquidez.

Por citar una cifra concreta, de acuerdo con un informe especial realizado por la Fundación Observatorio Pyme, solo el 16% de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas podrán afrontar los costos de salarios y gastos operativos del mes.

Es indudable, sin embargo, que esta situación es conocida por las esferas del Estado. En este sentido, recientemente se han tomado algunas medidas que intentan aliviar la crisis financiera:

1) El 25 de marzo entró en vigencia la Comunicación “A” 6944 del BCRA que establece que, si bien las entidades bancarias permanecerían cerradas, los clientes podrán depositar en cajeros automáticos sus cheques; con lo que se habilita el clering bancario.

2) Otra medida es el denominado “Ingreso familiar de Emergencia”. En este caso, se trata de un beneficio aplicable, entre otros, a los monotribustas de las categorías A y B, y consiste en un bono de $10.000 que se percibirá en abril y que se ha extendido también a mayo. Recientemente, se está analizando la posibilidad de ampliar el universo de beneficiarios, al incluir a monotribuistas de las categorías C y D, y el lanzamiento de una línea de créditos a tasa 0% para monotributistas y autónomos.

3) Finalmente, para el caso de las pymes, el Banco Central anunció una línea de créditos a un año (con tres meses de gracia) a una tasa del 24% anual y hasta un monto máximo equivalente a la masa salarial de cada empresa. También se anunció una ayuda escalonada para abonar los salarios de abril.

Más allá de estos atenuantes, está claro que la ecuación, otra vez, está desbalanceada por donde se la mire, ya sea tanto en sus aristas económicas como financieras. Esta ecuación no solo está desbalanceada, sino que se repite de manera perfecta en la realidad de cada contribuyente.

¿Se puede equilibrar la ecuación? Hablar de equilibrio en épocas en que el mundo está dominado por el caos y el desorden resulta un poco ambicioso, pero sí, se pude mejorar la relación ingreso/gastos y cobro/pago para estos sectores. El acceso a subsidios gubernamentales, a líneas de crédito con tasas preferenciales,la reducción de la presión fiscal o el diferimiento de pagos de las obligaciones, podrían ser algunos de los remedios paliativos para la subsistencia en tiempos de cuarentena. Desde la esfera de las propias pymes y trabajadores independientes, es un momento que exige cierto nivel de creatividad y de cambios en los modelos de negocio. En este sentido, y aunque en un principio se desarrollan fundamentalmente en el rubro gastronómico, se está observando un aumento en la entrega a domicilio (el rol de las aplicaciones que ofrecen este servicio es clave para poder expandir las alternativas de entrega) y en la posibilidad de hacer compras a “futuro” –de una cena, por ejemplo-, para el momento en que se flexibilice el período de aislamiento.

En momentos de incertidumbre, lo único seguro parece ser la importancia de las políticas gubernamentales y de la detección de nuevas oportunidades, algo en que los argentinos, debido a nuestra historia, somos expertos.

 

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