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El liderazgo en tiempos del coronavirus

El liderazgo en tiempos del coronavirus

 

Astrid Adlercreutz

 

En momentos de incertidumbre y en donde todo parece adverso, las organizaciones inevitablemente piensan en minimizar las potenciales perdidas, mantener la productividad y la eficiencia. Pero este no es su único desafío, la gente, sus colaboradores, esperan un líder que los guie, los reconozca y transmita la confianza necesaria en ellos para superar esta situación.

Tradicionalmente el concepto de liderazgo se ha relacionado a la capacidad que posee una persona para influenciar en otras personas y así posibilitar el logro de objetivos.

En los primeros tiempos de la administración, la figura del líder era considerada fundamentalmente como un guía, su función consistía en marcar un rumbo claro y único, a través de directivas que trasladaba a su personal. Su trabajo respondía a la concepción de la sociedad industrial con un enfoque clásico o tayloriano, en el cual sus tareas eran cuidadosamente estudiadas, estandarizadas y las personas consideradas un eslabón más del aparato productivo.

Con el transcurso del tiempo y los cambios del entorno, las organizaciones también cambiaron y el management aceptó que no era suficiente un líder que se orientara a brindar directivas para cumplir objetivos, dado que esa ecuación carecía de una variable fundamental, era necesario tener legitimidad y en este aspecto, el apoyo socioemocional del líder para con sus seguidores se vuelve un elemento clave.

En esta nueva sociedad surge la figura del líder como aquel capaz de obtener el acompañamiento voluntario de sus seguidores motivándolos a cumplir objetivos individuales, grupales y organizacionales, brindándose al desarrollo personal y profesional de sus seguidores. El líder dejó de ser un supervisor para ser un socio comprometido con las necesidades y expectativas de sus seguidores. Su desempeño consistirá en los resultados alcanzados por los suyos. De esta forma el líder podrá consagrar un liderazgo de excelencia tal como lo propone Fredy Kofman.

La pandemia provocada por el Covid-19 impactó de lleno en la sociedad y por ende en las organizaciones, dejándonos muchas dudas sobre la forma de gestionar, la modalidad de trabajo y la revalorización de muchos aspectos.

En este sentido, nos enfrentamos a nuevos paradigmas y el Lic. Carlos Federico Nardelli, Profesor Adjunto en la materia Liderazgo y Negociación de UADE, resalta la importancia de un nuevo Líder.

El líder como gestor emocional

Cuántas veces escuchamos “los problemas personales quedan de la puerta del trabajo para afuera”, o “no hay que mezclar el trabajo con cuestiones personales”, frases como estas equiparan a las personas con cubeteras de hielo, donde cada espacio representa un ámbito de la vida, separados uno de otro sin poder mezclarse. De igual modo propone la segmentación entre o racional y lo emocional ¿Acaso podemos creer que posible para un padre dejar de pensar cómo estará su bebé recién nacido que tuvo fiebre por la noche porque tiene que presentar un informe ante su jefe? ¿Que podemos hacer como si nada pasara cuando la noche anterior discutimos con nuestra pareja por el solo hecho de estar en la oficina? ¿Que el distanciamiento social y el cambio de rutina que implica no debiera tener impacto alguno en nuestro rendimiento?

La respuesta es no, simplemente nuestro cerebro no funciona así.  La neurociencia afectiva ya demostró que los seres humanos somos seres emocionales que tenemos la capacidad de razonar, lo cual no siempre realizamos en la medida que creemos o que nos gustaría.

Como afirma LeDoux, el sistema emocional puede actuar de forma independiente al sistema racional.

Pensemos en las infinitas realidades personales de los integrantes de las organizaciones que trajo aparejada la cuarentena, adultos mayores que no pueden continuar con sus labores, el dolor emocional del distanciamiento, la ansiedad ante lo desconocido, el temor latente de una desvinculación, entre otras tantas.

En este marco proponemos al líder como gestor emocional, identificando y gestionando emociones propias y las de sus colaboradores.

El identificar sus emociones personales le permitirá al líder procesar la información con mayor cautela y tomar decisiones más efectivas y no ser víctima de sus propios impulsos emocionales.

Respecto a sus colaboradores, el líder deberá saber interpretar a los suyos, conociéndolos y aplicando una escucha empática, poniéndose en su lugar y focalizándose en su estado emocional.

Lo anterior no descarta la necesidad de cumplir con los objetivos organizacionales, sino que la complementa para lograrlos con personas comprometidas que se sienten parte de un todo mayor a sus intereses individuales.

En estos momentos, lo más importante es preservar nuestro activo más valioso, las personas.
Los líderes deben acompañar a sus colaboradores, apoyarlos y marcarles un camino hacia un futuro mejor y posible. Asistir y servir es la propuesta, como toda crisis, transitamos el peligro, pero también una oportunidad.

En la Licenciatura en Administración de Empresas de UADE analizamos en todas nuestras materias y desde diferentes perspectivas cómo es el rol del líder. Buscamos formar profesionales preparados para adaptarse a un mundo cambiante y dinámico.

 

 


 

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