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“El otro encierro”, un síntoma delicado.

“El otro encierro”, un síntoma delicado.

 

Tengamos cuidado con aquel otro encierro, el de la sobre información abrumadora, el de la información innecesaria, el de la repetición viscosa. Aquel que de algún modo nos priva de una exterioridad que necesita habitar nuestra actual interioridad (un afuera de este adentro) y que impide el trabajo de la imaginación, la creatividad y lo lúdico.  No solamente impide que este quedarse en casa pueda llegar a tener aspectos gratificantes, sino también convertirse simbólicamente en ese momento de transición entre la cuarentena absoluta y el comenzar a salir de a poco.

Hoy percibimos un nuevo reloj ubicado en la necesidad, el deseo y el cuerpo de cada uno de nosotros. Los ordenadores o referentes que organizan la cotidianeidad dándole a la rutina esa vivencia de previsibilidad y seguridad ahora han cambiado. La presencia de un nuevo mapa, que toda esta situación provoca genera una sensación simultánea de libertad y desorientación, donde pasamos de ser dueños de uno mismo a no saber qué corresponde a cada uno.

Lo obvio, si se lo repite de un modo infinito, termina por perder la densidad, la categoría y la capacidad mutativa. Se banaliza y curiosamente termina finalmente, no sólo perdiendo la fuerza de su enunciado sino confundiéndolo.

 

Dr. José Eduardo Abadi

Director Académico de la Licenciatura en Psicología