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    Historia del Entretenimiento: una mirada en primera persona

    Historia del Entretenimiento: una mirada en primera persona

     

    Me inscribí en la materia con cierto prejuicio. Historia del Entretenimiento me trajo reminiscencias de mis años escolares, donde la historia era sinónimo de recordar y repetir, de forma mecánica o memorística, hechos y fechas importantes. A este obstáculo se le sumó la inesperada pandemia. Su posterior cuarentena, generó incertidumbre y cambió por completo la modalidad de las clases. A medida que avanzaba la cursada, la profesora Isabel Crubellier salvó con mucha creatividad las nuevas dificultades. Nos motivó con actividades atractivas y novedosas propuestas. La materia se volvió cada vez más interesante y logró cambiar mi concepto e ideas previas.

    Para comprender las formas actuales de entretenimiento, en las que estamos inmersos, debemos remontarnos a las actividades y conductas humanas que sirvieron como cimiento. Historia del Entretenimiento abarca toda su evolución, desde sus orígenes hasta la actualidad. Comenzamos nuestro recorrido conociendo esas primeras experiencias: el juego, los ritos, las mitologías y celebraciones, que dieron origen al teatro griego y sus géneros. Continuamos con los acontecimientos predecesores del cine de los Hermanos Lumière: las ilusiones y juguetes ópticos, las invenciones científicas y el Kinetoscopio de Edison. Los inicios de Hollywood y el nacimiento del Star System.

    Luego, nos adentramos en los sucesos de nuestro país: cine, radio y televisión. Sus inicios, momentos de esplendor, cómo fueron en tiempos de dictadura y en democracia, los usos propagandísticos, las privatizaciones, la censura y el establecimiento de leyes regulatorias. Pusimos especial énfasis en el contexto histórico. Destacamos la importancia en la transmisión de valores, costumbres, creencias y comportamientos, que permiten reflexionar sobre nuestra cultura e identidad. Por último, exploramos los tiempos más modernos. Encaramos cuestiones como los procesos de convergencia y de hibridación. El lenguaje digital, rompió las barreras y fronteras tecnológicas existentes, posibilitando que los contenidos traspasaran las plataformas utilizadas.

    El principal atractivo de Historia del Entretenimiento, además de sus contenidos, fue la forma en que se planteó la aproximación a los mismos, apelando a la imaginación para afianzarlos. La docente nos dio la libertad para enfocarnos y profundizar en aquellos temas que habían despertado un mayor interés. Por ejemplo, cuando pudimos elegir de una lista, la pieza cinematográfica a analizar. Algo similar sucedió durante los exámenes. Además de no caer en el clásico pregunta-respuesta, se estimuló la escritura creativa y nuestra capacidad de relacionar los contenidos.

    Bajo la premisa de situarnos en un mundo futuro, alejado de nuestra realidad, nos propuso realizar un viaje a algún evento de las épocas estudiadas y registrarlo en un díptico. Debíamos ir acompañados por especialistas, por algunos de los autores vistos. El examen final, representó otro desafío. En esta oportunidad, debíamos asociar una serie de términos clave. En primer lugar, un mapa conceptual que contuviera, de forma global y en múltiples direcciones, los temas principales trabajados durante el cuatrimestre. Y, en segundo lugar, la redacción de un texto integrador, que justifique esas relaciones basándose en la bibliografía.

    Personalmente, el momento más significativo fue el de la entrevista a los abuelos. Los conceptos aprendidos dejaron de ser elementos estáticos en un texto y comenzaron a tener vida a través del relato de mi abuela. Eran parte de su historia y de la de todos los otros abuelos, testigos en primera persona, de la Historia del Entretenimiento. Ese componente emocional fue el ingrediente especial. Atrapándome por completo, hizo que me adueñara de los conceptos de manera vivencial. Todo aquello que parecía lejano, se volvió concreto y tangible, uno se sentía parte.

    La realización de ese trabajo me permitió continuar el vínculo con mis abuelos, en medio de las restricciones por la pandemia. A pesar de la distancia, compartimos con entusiasmo sus anécdotas y vivencias. Revivimos esos recuerdos a través de las fotografías que guardaban. Pude documentar parte de mi propia historia familiar. Hecho que quedará guardado para siempre. Además, fue sumamente importante porque mi abuela falleció, trágicamente, unas semanas después, con lo cual agradezco aún más tener ese último momento juntos gracias a la propuesta de esta materia.

     

     

    Autor: Yannick Nuñez

    Alumno de la Lic. en Gestión de Medios y Entretenimiento de UADE