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    La educación universitaria pos-pandemia

    Dibujo Vior

     

    Actualmente, los distintos actores del sistema universitario están hablando mucho de las virtudes y las grandes posibilidades que ofrecen la educación virtual en particular y la educación a distancia en general. Estas modalidades de enseñanza han sido muy revalorizadas recientemente, dado que ofrecieron soluciones concretas que permitieron asegurar la continuidad académica en la emergencia desatada por el COVID-19.

     

    Las instituciones que mejor pudieron hacer frente a este desafío fueron las que contaron con un cuerpo docente capacitado y dispuesto a encontrar soluciones, alumnos que disponían de los recursos necesarios y supieron adaptarse a una situación que se caracteriza por una mayor autonomía y autodisciplina, como así también de sistemas tecnológicos robustos, preparados para dar servicios a todos los estudiantes y profesores.

     

    Se suele decir que, para aquellos que pudieron sostener las clases a distancia, la educación cambió y que ya no volverá a ser la misma cuando se recupere la “normalidad”. En todo caso, se señala, se tratará de una “nueva normalidad”, cualitativamente muy distinta.

     

    Para poder analizar cuáles son los posibles escenarios de la educación superior después de la pandemia, es decir delinear cómo será esa “nueva normalidad”, es necesario previamente conocer qué pasó en la práctica en estos últimos meses tan atípicos.

     

    En términos generales el sistema de educación superior logró adecuarse de manera bastante satisfactoria a la situación de emergencia, especialmente teniendo en cuenta el escaso tiempo de preparación. Sin embargo, en esa adaptación primó una amplia heterogeneidad entre universidades e incluso al interior de cada institución.

     

    ¿Qué pasará el día después? Sin lugar a dudas, la educación superior no será la misma. La modalidad mixta de enseñanza o blended learning ha ganado un espacio que conservará en el futuro, cuando la pandemia haya finalizado. Pero, de la misma manera que en la actualidad, las respuestas no serán homogéneas. El escenario más probable es que se abra un abanico de nuevas propuestas orientadas a distintas demandas y necesidades sociales de formación superior. En algunos casos la modalidad mixta tendrá por objetivo flexibilizar la asistencia presencial, evitando los dificultosos traslados en las grandes ciudades, pero manteniendo altos niveles de exigencia. Seguramente las modalidades mixtas, que mantendrán con vida la actividad presencial en los Campus Universitarios, primarán frente a estas demandas. En otros casos la virtualidad resolverá problemas de localización física de los estudiantes, especialmente en ciertos campos de conocimiento donde la actividad productiva está alejada de las grandes aglomeraciones urbanas o supone viajes en forma permanente.

     

    Para otros grupos sociales será una posibilidad de acceder a una instancia de educación superior que por sus actividades cotidianas laborales y familiares hubiera sido imposible. Habrá propuestas de alto nivel de calidad, de nivel intermedio y también otras menos exigentes, que atenderán y responderán demandas específicas de distintos sectores de la población. Todas estas situaciones implicarán un reordenamiento del sistema de educación superior. Las instituciones que tengan más claramente identificadas las demandas sociales que pretenderán responder y al mismo tiempo la capacidad de gestión interna para dar las respuestas adecuadas, serán las que tendrán las mayores oportunidades de desarrollo en los próximos años.

    HEM

    Dr. Héctor Masoero

    Miembro de la Academia Nacional de Educación, Presidente y Rector Honorario de la Fundación UADE