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Un viaje cinematográfico que recién empieza

Un viaje cinematográfico que recién empieza

 

Faltaban pocos días para que comience la cursada de artes visuales y escénicas y ya todos teníamos asignada una triada de películas de temáticas similares. Tres películas pertenecientes a distintos momentos históricos, de diferentes géneros, orígenes, diversas estéticas y públicos objetivos. Tres obras cinematográficas que acompañarían la cursada de principio a fin para poder analizar de manera dialéctica con las herramientas de los textos de la cursada.

Es necesario ver cine para poder aprender sobre cine, pero no cualquiera puede analizar una película. Las herramientas para hacerlo fueron apareciendo todos los viernes durante la cursada, de la mano de las profesoras Patricia Relats y Cecilia Santos.

Implícitamente nos dejaron en claro que “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. No había un único guión, porque si esa era la idea, las películas se hubieran repetido, pero nadie tuvo las mismas. Cada uno debía encaminarse y abordar un análisis de forma original, relacionando las películas, contrastándolas y sumergiéndose en su propia búsqueda de detalles fotograma por fotograma.

Emprendimos un viaje como un personaje en una película, con un toque de obligación, repleto de pruebas y con un final exitoso para algunos porque no todos los protagonistas superan las pruebas. Estoy seguro de que haciendo el trabajo todos atravesamos múltiples géneros, como una película de cine posmoderno. Drama, algunos días en los que todo y nada tenía sentido, un policial cuando la fecha de entrega nos perseguía y personalmente viví un musical repleto de canciones y piruetas cuando terminé de escribir el trabajo.

Un cuatrimestre que me hizo comprender que el cine no es solo entretenimiento, sino una creación artística repleta de elementos que no se encuentran en la pantalla porque sí, sino para intentar decirnos algo.

En mi caso emprendí un recorrido por los mundos ficcionales de La forma del agua (Del Toro, G. 2017), La bella y la bestia (Wise, K. y Trousdale, G. 1991) y King Kong (Guillermin, J. 1976). Tres películas estrenadas en años e inclusive siglos distintos que denuncian una mentalidad que está presente en la sociedad, que es el amor atravesado por la belleza externa. Luego de analizarlas, comprendí que estas películas se plantean como un reflejo metafórico de la sociedad para que se trabaje la aceptación y me llevo como mensaje la necesaria comprensión de que el amor no pasa por las características físicas, pero nos transforma.

Durante la cursada descubrí que la paleta de color, el vestuario, las locaciones, los planos, los movimientos de cámara, las transiciones y el orden de la historia tiene un significado narrativo y también compositivo. Depende de cada espectador descubrir un posible significado detrás de todos estos elementos, y las interpretaciones siempre serán múltiples, porque los realizadores buscan tocar fibras que despierten sensaciones únicas en cada espectador.

Luego de la entrega muchos celebraron, como un pueblo que aplaude al príncipe que se besa con la princesa al final de la película. Otros descubrieron una moraleja y seguramente todos se llevaron más de una epifanía, porque fue un viaje mágico repleto de aprendizaje. Aprender a analizar cine es un camino de ida. Este viaje que emprendimos, como un héroe que transita su camino, no tiene retorno. El análisis de películas se vuelve enriquecedor y la experiencia de espectar más fructífera cuando se deja de pensar a una película como la proyección de una simple historia.

Finalmente, solo pienso en volver a ver tantas películas que juzgué por su historia o que no pude analizar en profundidad en mis tiempos de espectador “inocente” y poco interiorizado en el cine. Este cuatrimestre y este trabajo me dieron nuevas formas y capacidades para ver y analizar películas. Obtuve aprendizajes que desbloquearon una nueva dimensión en mi mirada del cine, como aquellos anteojos que te colocás antes de ver una película 3D, nada más que ahora comencé a ver en 4D.

 

Por Valerio Van Nieuwenhove

Alumno de la Lic. en Gestión de Medios y Entretenimiento UADE

 

 

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